Un tema que en los últimos años se ha venido destacando en la administración de las empresas ha sido el contratar a expertos para el manejo de asuntos, no directamente relacionados con la actividad económica de la empresa, pero presentes en todas las organizaciones, tales como la contabilidad, la gestión humana y la administración de la red, por nombrar algunos. Esto es, en términos generales, lo que se denomina Subcontratación o Tercerización (en inglés Outsourcing).
De acuerdo a las necesidades específicas de cada organización, se justifica o no subcontratar. La idea global es que adquirir servicios outsourcing se traduce en mejoras para la compañía, porque reduce costos y permite mayor dedicación o inversión (tanto humana como material) en la actividad propia de la empresa. Sin embargo, como para cualquier gestión de las compañías, es necesario un buen análisis y reflexión sobre la aplicación de este concepto. Profundizaremos en nuestra próxima entrada: Outsourcing: colaboración o desintegración.

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